Seventh-Day Adventist Church

Unión Venezolana Oriental

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Mi Vida Entera

Nací para reflejar la imagen de un Dios que tiene el suficiente poder para crear mi universo, que está atento a mis oraciones y me ama tanto que se entregó a sí mismo. Mi sentido de realización más grande se halla en una travesía hacia un propósito definido y la plenitud.

Nuestras Creencias

Las creencias adventistas tienen el propósito de impregnar toda la vida. Surgen a partir de escrituras que presentan un retrato convincente de Dios, y nos invitan a explorar, experimentar y conocer a Aquel que desea restaurarnos a la plenitud.

Si desea saber más

La Hora del Reavivamiento y Reforma

Tiempo de la Consolidación

Durante este periodo de tiempo la iglesia tiene un plan especial: Que cada miembro sea un discípulo y cada discípulo tenga un ministerio.

En esta declaración se encuentra el desafío que cada Cristiano debería alcanzar. Desarrollar el don del cielo para cumplir el grande e inefable propósito que Dios tiene para cada uno de los cristianos en su iglesia.

Es por ello que invitamos a cada miembro de la iglesia a orar pidiendo la sabiduría divina para identificar su don,  Conocer cómo ponerlo en práctica e iniciar un ministerio que pueda honrar y glorificar el nombre de Dios.

Además, más allá que el descubrimiento teórico de tu experiencia como discípulo, te invito a ser parte de los miembros que harán de su iglesia un aposento alto para que la gloria de Dios se manifieste poderosamente en sus vidas, congregaciones y comunidad. Debe existir una avivamiento del Espíritu en nuestras vidas, que resucite, transforme y renueve la experiencia espiritual de cada miembro. Que de un conocimiento teórico, el miembro pueda "saltar de la barca" de la formalidad espiritual, a un verdadero caminar con fe en Dios

La palabra de Dios ha prometido que en los últimos días el Espíritu Santo será derramado en la iglesia.  Los jóvenes, niños y adultos experimentarán lo que en el pasado ocurría en los tiempos apostólicos.  Sueños, visiones y milagros  volverán a acontecer por medio de la manifestación del poderoso Espíritu Santo (Joel 2:28). ¡Que maravilloso!

Niños impulsados por un poder superior, anunciaran lo que los profetas antiguos profetizaron. Jóvenes, con semblantes solemnes, confirmarán que la venida del Señor está cerca. Y adultos, contarán a otros las revelaciones de Dios. ¿Qué cuadro tan extraordinario?  ¡La presencia del Espíritu santo obrará y ministrará al mundo, por medio de cada uno de sus hijos!  ¡Cada uno será usado poderosamente por Dios!  Y los divinos dones otorgados por el Espíritu Santo, serán usados poderosamente para que todo la tierra sea llena de la gloria de Dios (Apoc. 18:1).


La gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella.  Las profecías que se cumplieron en tiempo de la efusión de la lluvia temprana, al principio del ministerio evangélico, deben volverse a cumplir en ocasión de la lluvia tardía, al fin de dicho ministerio. . .

Vendrán siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, y se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicarán el mensaje por toda la tierra.  Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y signos y prodigios seguirán a los creyentes.  Satanás también efectuará sus falsos milagros, al punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres. (Apoc. 13: 13.) Es así como los habitantes de la tierra tendrán que decidirse en pro o en contra de la verdad.  Maranatha p. 255.


Hoy como miembro de la iglesia debemos preguntarnos: ¿He descubierto el don que Dios me dio? ¿Deseo usarlo? ¿Deseo prepararme para ser un instrumento divino durante el derramamiento de la lluvia tardía?  La promesa del Espíritu Santo es una realidad (Hechos 1:8) y cada cristiano ha recibido  la invitación para ser llenos del Espíritu Santo. ¡Cada Cristiano!  

Durante este periodo de consolidación cuando la iglesia se reúne para estudiar más de la Biblia, dedicar tiempo al ayuno y la oración; y preparar a los nuevos y antiguos miembros en la manera como participar en un ministerio: toma la sabia decisión de avivar el don del Espíritu Santo en tu vida (2 Tim. 1:6).

¡Sé otro verdadero discípulo de Cristo, que glorifique a Dios con un ministerio!

¡Maranata!

Con afecto,

Pr. Josney Rodríguez